Rebeca asiste a terapia psicológica después de una crisis, el día que debía presentar el trabajo final de su tesis de grado, a pesar de tener todo preparado y haber estado arreglando la exposición con dos meses de antelación. Después de este día, a Rebeca le cuesta salir de su casa, aunque trate de ir acompañada, cuando piensa hacerlo, tiene una sensación de acercarse a la muerte y un terror increíble que no tiene explicación. El diagnóstico que le dieron a esta mujer fue de crisis de angustia o ataque de pánico.
La palabra pánico se origina del griego Pan, lo que significa un miedo intenso no justificado. Este vocablo proviene de la mitología en dónde Pan es el hijo de Hermes y Dríope, siendo su principal característica provocar terror y miedo.
En este artículo se hará un análisis acerca de la crisis de pánico y las estrategias para superarla.
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¿Qué es un ataque de pánico?
El DSM IV lo cataloga dentro de los trastornos de ansiedad, indica que es un malestar breve de miedo y en la que, frecuentemente, se anticipan futuros ataques. Durante la crisis el individuo exhibe algunos de los siguientes síntomas: dolor torácico, dificultad para respirar, mareo, náuseas, entumecimiento, miedo a morir, sensación de ahogo, escalofríos, sensación de irrealidad, dolor de estómago, aceleración cardiaca, miedo a volverse loco, sudoración, diarrea, temblores y agitación. Este, suele tener una duración aproximada de 10 minutos y es raro que dure más de 30 minutos.
Este tipo de ansiedad es tan relevante a nivel de salud pública que la OMS señala que anualmente más de 6 millones de personas tienen síntomas relacionados con la misma. Los trastornos de pánico se clasifican en tres tipos: inesperados, situacionales y los que pueden estar más o menos relacionados con una situación.
¿Qué son los trastornos de ansiedad?
Cómo se señaló en el apartado anterior los ataques de pánico o de angustia son parte de los trastornos de ansiedad. Entonces, qué es la ansiedad.
La ansiedad es una respuesta que puede ser fisiológica (totalmente normal) o patológica. Todos sentimos en algún momento ansiedad y es totalmente normal ya que, es un mecanismo de defensa físico que se presenta ante una amenaza ambiental, es una función adaptativa, proporciona un buen rendimiento del cuerpo y es bastante leve comparada a la ansiedad patológica. De hecho, cuando esta ocurre no es necesario que haya una atención psicológica.
Sin embargo, la ansiedad se convierte en algo patológico cuando aparece sin un estímulo amenazante y cuando el conjunto de síntomas bloquean una respuesta adecuada a la vida diaria. Es una función desadaptativa grave, tiene un componente somático y requiere de atención psicológica.
El DSM IV indica que los trastornos de ansiedad son varios y presentan características diferentes. Sí hacemos una comparación entre el Trastorno de Ansiedad Generalizada (TAG) y la Crisis de Angustia (ataque de pánico). Se puede notar que en el TAG se exhibe una preocupación exagerada por un tiempo prolongado. Mientras que en la crisis de angustia existe una aparición inesperada de los síntomas (sensación de muerte, miedo y terror) durante un corto periodo de tiempo.
¿Qué hacer ante un ataque de pánico?
– la inmersión: se lleva al paciente a la situación que genera la crisis por un tiempo prolongado.
– la exposición interoceptiva: en esta el paciente imagina, a voluntad, el elemento o situación que teme, provocando de esta manera un ataque, para comprobar que los pensamientos son falsos y reconocer que pasa durante el momento del miedo y la ansiedad.
– la exposición graduada: se presenta la situación o el objeto que produce la crisis de forma repentina, al hacerlo repetidas veces el estímulo deja de causar el efecto. En esta, las situaciones presentadas se gradúan de menor a mayor intensidad. Es decir, sí el pánico se produce por un animal, al principio se muestra solo la fotografía, luego el video y diferentes estímulos hasta llegar a presentar al animal directamente.
– técnica del control cognitivo: en esta, se plantea una discusión verbal en la que el terapeuta y el paciente buscan alternativas de acción para el momento del ataque de pánico.
– entrenamiento en distracción: en este, se le adiestra al sujeto a emplear técnicas para no focalizarse en la crisis. De esta manera, cuando los síntomas aparecen, este puede recordar un lugar agradable en el que le gusta estar o hacer un conteo regresivo, entre otros.
Bibliografía
Raone, M., y Zanassi, S. (2016). Antecedentes y revisión crítica del denominado «Ataque de pánico” Perspectivas en Psicología: Revista de Psicología y Ciencias Afines, vol. 13, núm. 2, Universidad Nacional de Mar del Plata, Argentina Disponible en: http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=483551472014